Este es el comienzo de su primer libro, "cartero". No sorprende que luego de esto, el tipo allá tenido esa seguidilla de libros increibles y de luego llegar a la cima y posicionarse como uno de los grandes escritores contemporaneos. En mi opinión, es leerlo y no ir a otra dirección más que adorarlo y admirar, las formas, su gracia, sin dejar de ser crudo...acá va el fragmento, que habla más de lo que se pueda decir.
Fragmento
Empezó por una equivocación.
Estábamos en navidades y me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas y que me dedicaba a pasear a mis anchas. Vaya un trabajo, pensé. ¡Tirado! Sólo te daban una manzana o dos y si te las arreglabas para terminar, el cartero regular te asignaba otra manzana para repartir el correo, o también podías volver y el jefe te mandaba aotra parte, pero lo mejor que podías hacer era tomarte tu tiempo y meter relajadamente las tarjetas de Navidad en los buzones.
Creo que fue en mi segundo día como auxiliar de Navidad cuando esta mujerona salió y se puso a andar a mi lado mientras yo repartía las cartas. Cuando digo mujerona me refiero a que tenía un culazo y unas tetazas y en general era grande en todos los lugares adecuados. Parecía estar un poco chiflada, pero me ponía a mirar su cuerpo y no me importaba demasiado.
Hablaba y hablaba y hablaba. Entonces salió la cosa.
Su marido trabajaba en una isla lejana y se sentía sola, ya sabes, y vivía en aquella casita de allá atrás, toda para ella.
-¿Qué casita? -pregunté.
Ella escribió la dirección en un pedazo de papel.
-Yo también estoy solo -dije-, me pasaré esta noche y charlaremos.
Yo estaba liado con una tipa, pero ella a veces desaparecía durante unos días y yo realmente me sentía solo. Solo y deseoso de aquel culo que tenia a mi lado.
-De acuerdo -dijo ella-, te veré esta noche.
Estuvo bien, tenia un buen polvo, pero como todos los buenos polvos, al cabo de la tercera o cuarta noche empecé a perder interés y no volví.
Pero no podía dejar de pensar: «Caramba, todo lo que hacen estos carteros es dejar unas cuantas cartas en el buzón y echar polvos. Este es un trabajo para mí, oh sí sí sí.»
domingo 21 de septiembre de 2008
miércoles 17 de septiembre de 2008
Como buitre

La triste mirada de un buitre,
aquel que corta las carnes de su presa.
Ese que sin dejar de sentirse culpable por haber nacido buitre,
atrapa la solitaria misión de un ser alado,
que buscando la manera de dejar atrás la angustia,
es capáz de cualquier cosa,
pero solo encuentra carroña.
Siempre se preguntó porque los canarios cantan,
encerrados en sus jaulas.
Querría ser ciego,
querría ser lindo,
querría estar preso,
Para no ver...para que el mundo no lo aplaste.
Quería no estar libre, volando por esas inmensidades,
solo era eso...
un ser con aguda mirada,
penetrando los oscuros grises,
viendo el dolor que le rodeaba, sin siquiera quererlo.
Solo un buitre,
aceptando la culpa de ser,
solo eso.
viernes 5 de septiembre de 2008
Aullido generacional
Este es un fragmento de "Aullido", un fuerte y conmovedor poema de Allen Ginsberg. Uno de los tipos que creó el movimiento llamado "beat", junto con William Burroughs, Jack Kerouac, Bod Dylan, etc. Los cuales, escribieron los cimientos, del hipismo entre otros fenomenos, que se dieron entre los cincuenta y sesentas.

Aullido para Carl Solomon
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
noche,
que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural
oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las
crestas de la ciudad en contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El* y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
tejados de las casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
escolásticos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera.
Todo el Poema Acá

Aullido para Carl Solomon
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
noche,
que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural
oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las
crestas de la ciudad en contemplación del jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El* y vieron
tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
tejados de las casas de alquiler,
que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
escolásticos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
odas obscenas sobre las ventanas de la calavera.
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