Andar por ahí con el tiempo suspendido del espacio rodeado de acciones alrededor de ese sistema. Silbando bajo para que ninguna envidia arruine esta modesta felicidad. Regocijado de las sutiles visiones que regala la naturaleza, siguiendo ideas que habitan en el cielo. La noche silba hermosas canciones que todavía no fueron creadas, habita quien sabe que jazzista imaginario que género nuevo en el aire. La noche se encuentra rodeada de diferentes criaturas hermosas panteras, terribles tigres, nunca se sabe el devenir de este velero, el río pide dejarse llevar... Me pregunto si esta selva alguna vez se agotara, en cuanto tiempo más vendrá la próxima ola, o si el curioso anzuelo ya a agarrado todas las especies de pescados en esta pequeña enmohec

ida y roída ciudad de las afueras. Mientras que la gente piensa en enfermas y trastocadas verdades, viviendo un futuro de hogueras compradas por más de uno, me encuentro pensando en como sería la mente de un gato negro y a donde conduce su saciedad, su vacío y sus tejados, yo lo se muy bien... pero, es que realmente te envidio, nunca lo lograre realmente, porque ya anduve por la ruta equivocada mucho tiempo, la ruta de los
hombres...mientras te observo en la noche, como un rayo, te admiro ¡Oh! Gato...sin leyes ni Dios, religiones, ni razón, solo hacía algún lugar frío y caliente, tu mirada alegre y triste... Fugaz desaparece, sin dejar rastros, mientras lo observo, hacía quien sabe que rumbos, que tejados, hacía...nadie sabe. ¿Quizás volveras?.